Nuestras raíces

«Todos los trabajos sobre la historia gitana universal han sido elaborados mediante el prisma de una temporalidad característica de la historiografía eurocentrista y occidental (Alocrónico)»

Sarah Carmona

Introducción

O Rromano Them, el Pueblo Gitano, indio de origen, europeo de concreción y transnacional en su proyección[1] es la minoría étnica más numerosa[2] del continente europeo y, según todas las estadísticas, la más vulnerable, excluida[3] y que mayores niveles de racismo soporta[4], es decir, es el grupo humano más rechazado. Estas situaciones de exclusión son más graves en el caso de las gitanas[5].

La población gitana europea enfrenta niveles severos de pobreza extrema y una profunda exclusión social: el 42% (¡¡más de 5 millones de personas!!) de la población gitana europea vive en condiciones de privación grave, es decir, no tiene acceso al agua corriente y/o conexión al sistema de alcantarillado y/o a la electricidad. En el caso de las gitanas, la pobreza extrema y la exclusión refuerzan las desventajas y, por lo tanto, nos impone una carga adicional. Esto no se nos puede nunca olvidar. Por ello, el feminismo romanó necesariamente tiene que ser una herramienta de desarrollo sociocomunitario: combatir la pobreza absoluta y garantizar condiciones de vivienda e infraestructura básica adecuadas es crucial para sobrevivir. Si no sobrevivimos no podremos empoderar a las mujeres gitanas.

En la actualidad, asistimos abrumadas al desarrollo acelerado de las expresiones públicas antigitanas más virulentas acaecidas desde los albores de la Segunda Guerra Mundial[6]: campañas abiertamente xenófobas y racistas llevadas a cabo por políticos europeos de renombre; maltratos, acosos y controles policiales; linchamientos colectivos; expulsiones en masa por motivos étnicos; asesinatos; atentados a sedes políticas; esterilizaciones forzosas a más de cien mujeres… Hasta el punto de que el Parlamento Europeo ha aprobado el informe elaborado por la eurodiputada gitana feminista Soraya Post sobre cómo combatir el antigitanismo[7].

Una mención especial merecen los terribles daños causados por la irresponsabilidad periodística generalizada en el tratamiento de las noticias relacionadas con nuestro Pueblo, y de la perpetuación indiscriminada de las imágenes estigmatizantes tradicional e injustamente asociadas a nuestra cultura en los programas de televisión.

Hasta el momento, a causa de los estereotipos y prejuicios arcaicos que en torno a la rica cosmovisión romaní pululan en el alma psicosocial dominante, nuestra manera de latir en el mundo ha sido desechada por los grandes poderes. No obstante, aquí estamos, y eso es, precisamente, lo que nos ha mantenido con vida: nuestro amor por la vida (biofilia), nuestra resiliencia, nuestro sentido del apoyo mutuo y la no agresión colectiva[8].

La historiografía ha proyectado su mirada antigitana para mostrar una historia que no es la nuestra, una historia en donde los protagonistas son los payos poderosos que siempre nos han perseguido y donde las gitanas y los gitanos aparecemos como mera decoración, personajes de comparsa y, por supuesto, siempre culpables.

 

En la historiografía gitana (casi siempre escrita por hombres payos) existen unas asunciones, unos hechos considerados irrebatibles, que se han impuesto sin mayor control ni constatación y que abarcan desde la extendida creencia en que el nomadismo fue un modo de vida propio hasta la no menos extendida creencia de que no ha habido convivencia interétnica ni mestizaje[9].

 

La versión de la historia gitana que se ha impuesto es realmente la historia de la persecución antigitana. Tal y como afirma N. Jiménez (2017), «la mayor parte de los estudios historiográficos clásicos se han centrado en la enumeración de las leyes antigitanas y sólo han tenido en cuenta documentos producidos por payos».

 

Es la historia de cómo los hombres payos han mirado a las personas gitanas, una mirada siempre turbia con alguna honrosa excepción de mirada limpia, procedente sobre todo de la literatura o el arte, y de mirada consciente[10].

Por ello nos proponemos llevar a cabo una revisión crítica en clave feminista de la historia del Pueblo Gitano. No obstante, tenemos que advertir que dicho propósito sobrepasa con mucho el ámbito de este material y, por lo tanto, lo que aquí ofrecemos es nuestro pequeño grano de arena para la construcción de un nuevo relato de nuestra historia en el que nos sintamos reflejadas y con el que poder inspirarnos para construir nuestro presente y luchar por nuestro futuro.

Nota terminológica: Rroma es el plural de Rrom (1.- hombre adulto; 2.- Esposo). Este etnónimo fue adoptado como denominación adecuada para referirse al conjunto de la población gitana en el Primer Congreso Mundial Gitano (Londres, 1971). El plural femenino es Rromnǎ.

 

Tanto en España como en Portugal utilizamos los exónimos equivalentes gitanas/ciganas, gitanos/ciganos resignificándolos y dándoles su valor correcto. Así mismo, contamos con los endónimos calís/calin, calós/calõn. En cambio, en Rumania la denominación adecuada es Rroma ya que ţigan ha devenido en sinónimo de esclavo y, por tanto, es rechazada por nuestras hermanas.

El Pueblo Gitano: origen

De acuerdo con los hallazgos de la lingüística, la antropología cultural, la ciencia de la historia y, en años más recientes, la genética de poblaciones el origen indio de la población gitana se considera un hecho. Es decir, no caben ya más especulaciones al respecto. Sobre todo cuando esas especulaciones lo único que pretenden es seguir perpetuando el exotismo del misterio de un pueblo errante y sin patria.

 

Queremos desde ya desterrar esos tópicos y afirmar que:

1º) El origen remoto de la población gitana es la India.

2º) Se sabe que ya no existe hoy en la India una población específica étnicamente emparentada con o Rromano Them/ el Pueblo Gitano.

3º) Los múltiples grupos nómadas bautizados en la India como Gypsies no tienen ningún parentesco o relación genética ni étnica ni histórica con los Rroma/gitanos. Su denominación viene de la política colonial inglesa que los llamó Gypsies en el siglo XIX por analogía con los gitanos (Gypsies) de Gran Bretaña.

4º) Las familias gitanas llevamos asentadas en territorio europeo desde, al menos, el siglo XI.

5º) Ya en el siglo XVI hay poblaciones gitanas en todos los países de Europa.

En contra de lo que pretenden la mayor parte de las publicaciones existentes, las primeras personas romaníes que llegaron a Europa recordaban bien su origen indio: «Eodem millesimo venerunt Forlivium quedam gentes misse ab imperatore, cupientes recipere fidem nostram, et fuerunt in Forlivio die VII Augusti. Et, ut audivi aliqui dicebant, quod erant de India[11]».

Así mismo, queremos destacar un dato que ha venido siendo invisibilizado: en el Imperio Bizantino las adivinadoras gitanas fueron llamadas “egipcias”. Ese hecho y su vestimenta hicieron que la gente las relacionase con Egipto lo que vino a generar la leyenda de nuestro supuesto origen egipcio que ha dado a su vez origen a las diversas denominaciones que hemos recibido en los diferentes países.

Asentamiento en Europa

Las primeras menciones a la presencia de gitanos y gitanas en Europa se remontan a momentos clave en la construcción moderna de las sociedades occidentales, tanto en una primera modernidad como en su cristalización definitiva según la historiografía clásica: se está iniciando la transformación económica de aquellas sociedades agrícolas y ganaderas hacia las sociedades industriales capitalistas en las cuales han devenido; en el orden político, nos encontramos ante la conformación de los Estados-Nación así como de sus fronteras y de la monopolización del ejercicio lícito de la violencia; el heteropatriarcado tiene su base en la codificación binaria de los roles génerosexuales y sus esferas de desarrollo social (femenino privado/masculino público) que se ve reforzado en esta época en la cual las sexualidades serán disciplinadas en torno a las lógicas capitalistas de la producción/reproducción; y, en el orden cultural se inicia el proceso de desplazamiento de las formas tradicionales de aprehender el mundo, de generar y proyectar el conocimiento, hacia la emergencia del sujeto racional y académico.

 

Las gitanas y los gitanos irrumpen en Europa en plena baja Edad Media. El surgimiento y construcción de los Estados-nación europeos les coje de pleno. Y esta moderna forma de organización, el Estado, requiere para ser posible una homogeneización de sus poblaciones que se llevará por delante en el transcurso de varios siglos la diversidad étnica y religiosa que la Europa medieval albergaba.

No hay duda de que nos encontramos ante un momento de vital trascendencia en lo que respecta a la conformación de la identidad colonial europea que se conforma en base a la negación de la otredad por medio de la realización de los siguientes genocidios y epistemicidios: el de las musulmanas y los musulmanes en la conquista de Al-Ándalus; el de las judías y los judíos en nombre de la «pureza de sangre»; el de los pueblos indígenas en el continente americano; el de los pueblos aborígenes en Asia; el de las africanas y los africanos con el comercio de cautivos y su esclavización en el continente americano; el de las mujeres que practicaban y transmitían los conocimiento ancestrales, que fueron quemadas vivas acusadas de brujas; y, a esta lista de genocidios que según Grosfoguel[12] configuran el ser imperial europeo, para estar completa le falta el intento de genocidio y epistemicidio del Pueblo Gitano.

 

La diversidad, la diferencia, la otredad de las personas gitanas sigue siendo utilizada actualmente como contraejemplo del orden social deseable. Es decir, el Estado y sus instituciones han instrumentalizado a lo largo de la historia y en la actualidad nuestros cuerpos y nuestra cultura para que la ciudadanía gachí[13] entienda cómo no debe ser y que para ser tenida por una persona ciudadana “correcta” o una “buena” persona debe evitar ser gitana o comportarse como tal. De manera que ser gitana representa en el imaginario social, culturalmente construido y apoyado por el Poder omnímodo del Estado, justo lo contrario, lo que no se debe ser para formar parte de la sociedad. De ahí, ese afán por “integrarnos” que no es otra cosa que someternos y obligarnos a que dejemos de ser gitanas.

El Pueblo Gitano en España

Oficialmente[14] la población gitana española se calcula en alrededor de 725.000­ y 750.000 personas de las cuales se desconocen los descriptores demográficos habituales ya que las cifras que se manejan son estimaciones basadas en estudios parciales, limitados espacial y temporalmente y centrados en la marginalidad[15]. El Pueblo Gitano en España sigue siendo el gran desconocido, por no decir ignorado, tanto por la ciudadanía como por la comunidad científica y académica. A consecuencia de esa ignorancia, el Pueblo Gitano se percibe como una comunidad que no tiene historia ni lengua ni cultura; el Pueblo Gitano no existe o tan solo es una comunidad desestructurada, marginada y sin sustrato identitario con consistencia de la cual sólo se perciben los problemas que genera su exclusión social a la ciudadanía no gitana. Por ello, todas las soluciones ofrecidas desde el Poder tienen por objeto solucionarle los problemas que los payos tienen en relación con las personas gitanas. La población gitana en España se encuentra actualmente en una situación de estancamiento socioeconómico y político. A pesar de años de políticas genéricas o específicas destinadas a mejorar su situación, ni los niveles de educación ni de salud, vivienda o empleo, han logrado acercarse a los del resto de la población. Lo que es más grave, la posición social de las personas gitanas, nuestra visibilidad y nuestra influencia política siguen siendo débiles, sujeta a estereotipos y con un juego variable de inclusión/exclusión que no nos permite el disfrute de una ciudadanía plena y de una participación real en los bienes sociales. Estos son algunos datos que contribuyen a desmitificar la supuesta situación privilegiada de las gitanas españolas en relación con nuestras hermanas en otros países: Según el VII Informe FOESA, las personas gitanas en exclusión social suponen un 72,3%[16]. En el ámbito educativo, los datos más recientes provienen de una investigación llevada a cabo por la Agencia Europea para los Derechos y las Libertades (FRA)[17] según la cual más del 90 % de la población gitana española no ha completado los estudios secundarios obligatorios; un 45 % de las niñas y niños que abandonan la escolarización lo hacen para trabajar; el 35 % de las personas mayores de 45 años se reconoce como analfabeta; el 10 % del alumnado gitano español asiste a escuelas segregadas; y las mujeres muestran peores niveles educativos. La Constitución no reconoce a la población gitana como minoría; La cultura gitana está ausente del currículo formativo en todos los niveles de la enseñanza, sin que se mencione ni explique en los libros de texto o en las clases[18]; El matrimonio gitano no es legal en España lo que nos perjudica especialmente a las gitanas ya que no se nos reconoce el derecho a la pensión por viudedad. Así mismo afecta a nuestras hijas e hijos ya que conculca el derecho de filiación y el de transmisión y herencia; El idioma gitano, el romanó no tiene estatus legal.

El Pueblo Gitano en Rumania

Según los resultados del censo oficial de población y vivienda realizado en 2011[19] el número de personas romaníes autodeclaradas fue de 621.573, (3,2% de la población total de Rumania). Otras estimaciones del número de ciudadanas y ciudadanos rumanos pertenecientes a la minoría romaní alcanzan el 10% de la población rumana[20]. Esto implica que hay un gran número de personas romaníes que no desean autoadscribirse como “Rroma” para evitar el estigma social que ello conlleva[21].

 

La mayoría (63%) de la población autodeclarada romaní vive en áreas rurales.

De las personas que declararon su etnia como Rroma en dicho censo, el 39,3% declaró que su lengua materna era el romanó.

El analfabetismo afecta a más del 30% de las personas romaníes adultas[22].

 

En cuanto al empleo y la integración en el mercado laboral, cabe señalar que la población romaní rumana generalmente tiene un nivel de formación menor en comparación con la población mayoritaria lo que limita su acceso al mercado laboral. Las tasas de desempleo triplican las de la población general[23].

 

Oficialmente[24] el riesgo de mortalidad infantil es 4 veces mayor entre las niñas y niños romaníes y casi la mitad de las niñas y niños romaníes no se benefician de la vacunación gratuita proporcionada por el Ministerio de Salud.

 

Según la Estrategia Nacional para la Inclusión de la Población Romaní de Rumania, la mortalidad materna entre las pacientes romaníes es 15 veces más alta que el promedio nacional.

 

A diferencia de cualquier otra región de Europa, los Rroma y las Rromnǎ en la antigua Valaquia y Moldavia —origen de la actual Rumania— han vivido en la esclavitud durante quinientos años[25].

 

Las menciones más antiguas de la presencia romaní en aquellos territorios datan del siglo XIV. A su llegada fue bien recibida por sus habilidades ya que era una tierra básicamente agrícola y sometida al dominio del Imperio Otomano. Para preservar permanentemente el factor económico esencial que representaban las y los Rroma, las autoridades y la Iglesia pronto les impidieron viajar[26].

 

Con el tiempo, las personas romaníes se convirtieron en propiedad del estado, la Iglesia o los boyardos, grandes terratenientes, y se convirtieron en esclavas. Quienes pertenecían a particulares, a los terratenientes boyardos, siempre estuvieron en una posición más difícil[27].

 

La emancipación de las y los Rroma fue el resultado de varias leyes: el Reglamento Orgánico de 1831, las leyes de 1843 y 1844 supusieron la liberación de las y los esclavos pertenecientes al Estado; la ley de 1847 liberó a los y las esclavas propiedad de la Iglesia; y las leyes de 1855 y 1856 sirvieron para emancipar a quienes eran propiedad de particulares (boyardos) los cuales —en el colmo de la la injusticia— fueron compensados por sus pérdidas a razón de 8 piezas de oro por cada persona esclava liberada.

 

Cuando la esclavitud fue abolida un gran número de familias romaníes abandonaron el país y emigraron a Europa Central y Occidental así como a América. Esta segunda ola migratoria romaní tuvo un impacto en las poblaciones gitanas locales que aún no se ha investigado suficientemente. Sí sabemos que la llegada de esas personas gitanas impactó en la generación de una serie de nuevos estereotipos antigitanos.

El Pueblo Gitano en Portugal

En 2009, la Comisión Parlamentaria de Ética, Sociedad y Cultura[28] reconoció la falta de información relativa a las comunidades gitanas, en particular en cuanto a su dimensión, distribución, situación económica y social, entre otras, que imposibilita la obtención de una percepción clara y real de la situación en que viven estas comunidades.

 

Es muy posible que la llegada de la población gitana al territorio portugués ocurriera a mitad del siglo XV iniciándose la legislación portuguesa antigitana con el Decreto de 13 de marzo de 1526, dado por el rey Juan III, mediante el cual se nos denegaba la entrada al país y se determinaba la expulsión de quienes ya se hallaban en territorio portugués[29].

 

Portugal trató históricamente la cuestión gitana de modo similar a los demás países europeos occidentales pero con una peculiaridad: deportó a gitanas y gitanos a sus colonias en África y América.
Las cifras oficiales[30] sitúan la población gitana residente en Portugal entre 40 y 60 mil personas distribuidas por todo el país.

 

En Portugal, la falta de una sólida base de conocimientos sobre esta cuestión es notoria y paralela a la falta de visibilidad en la agenda de políticas públicas. De hecho, no hay ningún estudio sociográfico de calidad que permita una caracterización detallada de la población gitana, aunque se trata de la minoría étnica más antigua del país. Los datos existentes son el resultado de algunos estudios monográficos que se han realizado y permiten sólo aproximaciones a la realidad.

 

La mitad de la población gitana portuguesa en 2010 era perceptora de la renta de inserción social[31] lo que nos da una idea del nivel de exclusión social que padece.

 

La población gitana portuguesa aún permanece como un grupo no (re)conocido por la sociedad mayoritaria ni como minoría nacional ni como minoría étnica[32]. La inexistencia de reconocimiento del Pueblo Gitano y su incorrecto conocimiento se reflejan en imágenes limitantes, deformadas, de inferioridad y desprecio, afectando y restringiendo negativamente la vida de estas personas, lo que se configura como una forma de opresión[33].

Antigitanismo

La situación actual del Pueblo Gitano en toda Europa está marcada por el antigitanismo.

El antigitanismo es la forma específica de racismo que sufre la población gitana. Es una ideología basada en la superioridad racial. Es una forma de racismo institucional alimentado por una discriminación histórica. Es particularmente persistente, violento, recurrente y banalizado. Es la causa principal de las desigualdades que padece la población gitana[34].

 

El antigitanismo es una antigua ideología compartida por amplias capas de la sociedad mayoritaria europea que desemboca en una específica y particular forma de racismo y discriminación dirigida hacia las poblaciones definidas como romaníes y que estigmatiza nuestra identidad y afecta a la totalidad de las personas que componemos la comunidad gitana europea con independencia de la clase social o cultural y del género.

 

Según el más amplio estudio[35] que hasta la fecha se ha efectuado sobre la percepción de la discriminación, alrededor de la mitad de las personas romaníes encuestadas habían sufrido discriminación en los últimos 12 meses debido a su origen étnico.

El machismo estructural de la sociedad intersecciona con el antigitanismo y se genera un efecto multiplicador que vulnerabiliza en mayor grado a las mujeres gitanas.

 

Pongamos algunos ejemplos que nos sirvan para visibilizar en qué consiste realmente y cómo se concreta el antigitanismo:

El fracaso escolar es generalizado y no existe en ninguno de los departamentos gubernamentales de los diferentes Estados Miembros dedicados a la educación una política educativa específicamente destinada a superarlo[36].

 

El 90 % de la población gitana europea vive en condiciones de pobreza (FRA, 2012).

La práctica del ethnic profiling está extendida por todo el territorio de la EU y afecta especialmente a las personas gitanas[37].

El estado de salud de las personas gitanas es peor que el de la población general[38].

La extrema pobreza y la exclusión social refuerzan las desventajas que sufren las mujeres gitanas en toda Europa[39].

Fuentes del material

[1] Jiménez, N (2006) El reto de la democracia: la integración del Pueblo Gitano. I Tchatchipen, 55, 48-50

[2] Desde hace décadas se dice que en Europa vivimos unos 12 millones de personas gitanas

[8] Jiménez, N (2002) Retrato socio-antropológico del Pueblo Rom. I Tchatchipen, 38, 16-23

[11] En el mismo tiempo vinieron a Forli ciertas gentes mandadas por un general, deseosas de recibir nuestra fe, y llegaron a Forli el 7 de Agosto. Y, como oí decir a alguno, que eran de India. Chronicon fratris Hieronymi de Forlivio: ab anno 1397 usque ad annum 1433/ a cura di Adamo Pasini Bologna: N. Zanichelli, 1931.

[13] Gachí (del romanó gaȝi): no gitana.

[15] Laparra, M (coord.) (2007): Informe sobre la situación social y tendencias de cambio en la población gitana. Una primera aproximación. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales

[18] García Fernández, J. A. (Coord) (2017) La cultura del pueblo gitano en el currículo de la educación obligatoria, a través de su presencia, ausencia y percepción en los libros de texto. Madrid: MECD

[20] Olivera, M (2009) Introduction aux formes et raisons de la diversité Rom roumaine. Etudes Tsiganes, (2) 38, 10-41

[21] Cace, S & Lazar, C (2003) Discrimination Against Roma in Criminal Justice and Prison Systems in Romania. Bucarest: PRI

[25] Achim, V (2004) The Roma in Romanian History. Budapest: Central European University Press

[26] Necula, C (2012) The cost of Roma slavery. Perspective Politice, V(2), 33-45

[27] Hancock, I (1987) The Pariah Syndrome: An Account of Gypsy Slavery and Persecution. Ann Arbor: Karoma Publishers

[33] Mendes, M M (2015) Nos interstícios das sociedades plurais e desigualitárias: a situação social dos ciganos. En Martins, E et al (Coord) Modelos e projetos de inclusão social. Viseu: Escola Superior de Educação