Historia de las gitanas

Historia de las gitanas

Introducción

Las mujeres gitanas hemos tenido un protagonismo en la historia del Pueblo Gitano que habitualmente se nos niega. Mientras que los poderes públicos a través de las leyes antigitanas han dado un tratamiento específico a las mujeres gitanas, la sociedad a través de las artes y de otras expresiones de la cultura popular ha generado un estereotipo de la mujer gitana que está marcado por las etiquetas de excesiva fertilidad, hipersexualización y exotismo.
Para empezar, el hecho de que a las gitanas adivinadoras se las llamase “egipcias” en el Imperio Bizantino unido a que la vestimenta de las gitanas hacía que fueran percibidas como “orientales” hizo que creciera en el imaginario popular la idea de que realmente el Pueblo Gitano era originario de Egipto. Esa idea fue asumida también por las élites culturales de manera que cuando Andrew Boorde escribe su The Fyrst Boke of the Introduction of Knowledge —una suerte de enciclopedia de la época—en 1547 confunde las verdaderas hablas egipcias con el romanó y reproduce como espécimen del habla egipcia una conversación en la lengua gitana.
En la pintura el impacto de las gitanas fue tal que durante el siglo XVI los grandes pintores pintaron a la virgen María vestida de gitana: con el tradicional mantón (un mantón prendido en el hombro y que caía hasta los pies, que permitía caminar sin dificultad y portar a una/o o más hijas/os) por encima de una blusa y tocada con el berno, una especie de turbante trenzado en un soporte de madera, que las gitanas portaban a su llegada a Europa.
Aunque el tratamiento diferenciado de las mujeres gitanas se ha dado a lo largo de toda la historia, los siguientes apartados versan sobre cómo fueron tratadas las gitanas en los episodios históricos que consideramos más sobresalientes y característicos de nuestros tres países. Además, incluiremos dos apartados cuyo ámbito alcanza a todo el continente.

La esclavitud en Rumania

La esclavitud impuso unas condiciones de inhumanidad terribles sobre todas las personas sometidas a tan macabro sistema, no obstante, tuvo una específica incidencia sobre las mujeres[1]:

 

Las hijas e hijos nacidas y nacidos de una esclava eran esclavas y esclavos por ley y le pertenecían al amo de la esclava.

Las personas esclavas no podían casarse sin el consentimiento del amo[2].

 

Si los contrayentes pertenecían a diferentes amos, podían criar a sus hijas e hijos pero cuando alcanzaban edad de trabajar se dividían por igual entre los dos amos[3].

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Los boyardos tenían la prerrogativa del Ius prima noctis, el derecho de pernada, es decir, el derecho de poder mantener relaciones sexuales con cualquier esclava que fuera a tomar matrimonio con uno de sus esclavos[4]. Los amos consideraron siempre los cuerpos de las esclavas, ya fueran niñas o mayores, como carne para su placer[5]. Las esposas de los boyardos elegían a las niñas que consideraban más bellas para que calentasen las camas de sus hijos. Varias esclavas se encargaban de cuidar la habitación del amo, limpiarla, calentarla, hacer su cama, lavar la ropa, preparar el baño del niño y, en muchos casos, cuidar todos los aspectos de su vida e higiene personal[6].

Los boyardos tenían sus esclavas predilectas que les masejeaban los pies para calentárselos y que durmieran tranquilos. Tras esa fórmula de conveniencia, ese eufemismo de “calentar los pies”, se ocultaban los privilegios sexuales de los boyardos sobre las esclavas.

Solía ocurrir que el padre boyardo dormía con la esclava y el hijo del boyardo con la hija de la esclava incurriendo en relaciones de incesto ya que no consideraban que fueran sus hermanas por parte de padre lo cual nos muestra hasta qué punto llegó la deshumanización de las personas esclavas y de las mujeres en concreto.

Las esclavas más bellas a menudo eran enviadas a masajear los pies de los visitantes importantes (ver nota 43).

Esta práctica generó un estereotipo etnoerótico que presenta a las Rromnæ con un exceso de sensualidad y que sigue estando presente en el imaginario popular. Las esclavas eran utilizadas como nodrizas que amamantaban a los hijos e hijas de los boyardos[7]. Las esclavas solían casarse muy jóvenes, para tener muchos hijos e hijas y aumentar así la riqueza del amo.

La deportación a las colonias portuguesas

La legislación específica antigitana en Portugal al igual que en los demás países de la Europa central y occidental castigaba como delitos las propias formas de expresión de la cultura gitana: se castigaba el nomadismo, el desplazamiento en grupo —aunque sean grupos meramente familiares—, la práctica de la adivinación y la hechicería, que hablasen calaõ (variante dialectal romaní hablada en Portugal), que usaran la vestimenta tradicional gitana… en definitiva que fueran gitanas y gitanos.

El degredo, el destierro o deportación a las colonias, como castigo para la población gitana aparece en 1538[8].

 

El primer registro oficial de la llegada de los gitanos a Brasil data de 1574 y consiste en un decreto de deportación de João Torres y su esposa Angelina a la tierra brasileña durante cinco años (Lopes Da Costa, 2005).

Pronto, esta legislación pretendió la separación de los hombres y las mujeres previendo castigos diferentes para unos y otras. Así, la ley del 28 de agosto de 1592, además de imponer la pena de muerte a los gitanos, estipulaba: «las esposas de los gitanos que están presos en las galeras que se encuentran en el puerto de esta ciudad [Lisboa], o cualquier otra que se les haya unido donde están, lo harán [saldrán del país] dentro de los dichos cuatro meses»[9].

En el alvará (ley) del 24 de octubre de 1647 se establece como castigo específico para las mujeres gitanas su destierro a Angola y Cabo Verde de por vida sin que puedan llevar consigo ni a sus hijas ni a sus hijos[10].

 

Otro alvará del 10 de noviembre de 1708 determina el destierro a Brasil para las gitanas específicamente y para los hombres las galeras[11].

El destino de las gitanas en las colonias era el de «vivir recogidas, ocupándose en los trabajos que las restantes hacían», es decir, la servidumbre en las casas señoriales.

 

En el destierro no se libraron de las leyes antigitanas. Por ese período el Ayuntamiento de Luanda inicia lanza una serie de órdenes en las que prohibía, por ejemplo, el uso por las gitanas de los chales negros y demás ropas consideradas indecorosas para las calles luandesas[12].

Hemos ofrecido algunos ejemplos de cómo la legislación portuguesa antigitana tuvo un tratamiento diferencial hacia las mujeres gitanas pero, por desgracia, no sabemos qué fue de esas pobres mujeres desterradas a una tierra hostil sin sus hijas ni sus hijos, sabiendo que sus maridos quedaban presos o cumpliendo penas de galeras. En este sentido, es necesario promover una clara política de apoyo a la investigación que nos permita acceder al conocimiento de esa realidad que aún se nos niega.

El intento de exterminio de 1749: las gitanas en la Gran Redada

El intento de extermino de 1749, también conocido como la Gran Redada, es el intento de genocidio más antiguo que se conoce. Abarcó hasta 1763, año en el que se decretó el indulto general. Sus consecuencias perduran hasta hoy ya que durante aquellos años se destruyeron las estructuras familiares y, por tanto, se rompieron los cauces tradicionales de la transmisión cultural. Así, por ejemplo, el deterioro del romanó se aceleró hasta perder su capacidad de comunicación.

La práctica totalidad de las personas gitanas que vivían entonces en España (entre 9000 y 12000) fueran capturadas[13]. Aquella redada tenía el objetivo declarado de “exterminar a tan perniciosa raza”[14].

 

Y mientras se extinguía esa “raza” perniciosa, les sacarían todo el provecho que pudieran: los hombres servirían de mano de obra esclava para reconstruir la armada española en los arsenales de marina y las mujeres servirían en “labores propias de mujeres” en hospicios y casas de misericordia (Martínez Martínez, 2014).

Más de 600 mujeres gitanas, con sus niñas y sus niños menores de 7 años, fueron encarceladas en la Real Casa de Misericordia de Zaragoza[15] que ocupó el espacio sobre el que hoy se alza el Palacio Pignatelli, sede del Gobierno Autonómico de Aragón. Este infame lugar fue el mayor presidio, el lugar donde un mayor número de gitanas padecieron esta condena. Pero hubo otros lugares como el Hospital del Rey en Valencia o el Antiguo Convento de los Agustinos Descalzos en Barcelona donde nuestras antepasadas estuvieron encarceladas y sometidas a trabajos forzados por el mero hecho de ser gitanas[16].

Las mujeres gitanas encarceladas en la Real Casa de Misericordia de Zaragoza no fueron dóciles ni sumisas[17]: las gitanas se rebelaban, inundaban los pozos, iban desnudas por la casa, hiriendo violentamente el pudor de los curas y monjas, evitando las misas o los trabajos forzados.

El día de la Resistencia Romaní (16 de mayo de 1944)

Samudaripen y Porrajmos son dos términos que se utilizan habitualmente para denominar el genocidio al que fue sometida la población gitana europea durante el régimen nazi (1933-1945)[18] La repetida cifra de 500.000 víctimas mortales gitanas durante el Porrajmos se ha convertido en una convención. Según el Profesor Hancock[19] la cifra de víctimas probablemente asciende al doble o al triple.
El Zigeunerlager (campo gitano) —un campo específico para familias gitanas situado en el complejo de Auschwitz— fue creado por un decreto de Himmler en diciembre de 1942[20]. Allí estuvieron cautivas cerca de 23.000 personas gitanas[21].
La noche del 2 de agosto de 1944, las 2.897 personas gitanas de todas las edades que quedaban en el Zigeunerlager fueron asesinadas en las cámaras de gas[22].

Hubo un intento anterior de liquidar el campo de familias gitanas el 16 de mayo de 1944 y que recordamos como el Día de la Resistencia ya que una rebelión de las gitanas y los gitanos impidió que los nazis llevaran a cabo su plan de exterminio aquel día en el cual las gitanas tuvieron un especial protagonismo[23].

 

Se armaron de palos, piedras, herramientas y levantaron barricadas que impidieron que los SS liquidaran aquel infausto día el campo gitano[24].

La esterilización forzosa de las Rromnæ/gitanas

Una de las violaciones más graves de los derechos humanos contra las mujeres es la práctica de la esterilización coercitiva. Esta práctica se ha dirigido expresamente hacia las gitanas en los siguientes países de Europa:

Alemania: El 14 de julio de 1933, se publicó la Ley para la prevención de la descendencia genéticamente enferma[25], que determinaba la esterilización forzada de ciertas personas con discapacidades físicas y mentales. La “Ley de esterilización” no se dirigió específicamente a grupos raciales, como los judíos o los Roma, aunque los Roma (hombres y mujeres) fueron esterilizados bajo esta ley como “asociales” desviados.
La burocracia alemana aplicó las cláusulas de mestizaje de las leyes de Nuremberg para esterilizar a los romaníes. Desde 1933 hasta 1939, la policía alemana había confinado a muchos romaníes a zigeunerlager donde la Oficina de Investigación sobre Higiene Racial implementó el registro racial de los romaníes, que a su vez a menudo dio lugar a la esterilización involuntaria de los prisioneros romaníes[26].
Suecia: en 1934, Suecia aprobó una ley que permitía las esterilizaciones forzadas de miembros “inferiores” de la sociedad, categoría que incluía a las personas romaníes, las personas encarceladas, las personas con discapacidad intelectual y las mujeres que habían intentado interrumpir sus embarazos. Esta política estuvo vigente hasta los años 1970’s[27].
Suiza: las políticas de esterilización coercitiva influenciadas por la ideología eugenésica se aplicaron en varios cantones federales suizos desde los años veinte hasta los ochenta. Se dirigieron principalmente a mujeres jóvenes socialmente desfavorecidas diagnosticadas con algún tipo de trastorno mental pero afectaron a un grupo significativo de mujeres sinti[28] y yenish[29].
Noruega: tuvo políticas de esterilización coercitiva vigentes desde 1934 hasta 1977 que afectaron a unas 600 mujeres Tatar[30] y romaníes[31].
Eslovaquia: a pesar de que el gobierno de la Eslovaquia afirma que estas políticas dejaron de practicarse en 1989, con el advenimiento de la democracia, 110 mujeres romaníes fueron esterilizadas tras la caída del comunismo[32].

República Checa: en la antigua Checoslovaquia, un Decreto Público sobre Esterilización, en vigor desde enero de 1972, permitió a las autoridades públicas tomar medidas programáticas para alentar la esterilización de mujeres romaníes y mujeres con discapacidades ubicadas en instituciones mentales para controlar su tasa de natalidad. Cientos de mujeres romaníes y discapacitadas fueron esterilizadas bajo ese decreto.

En 1979, Checoslovaquia también inició un programa de incentivos financieros para que las mujeres romaníes se sometieran a esterilizaciones motivadas por la necesidad de «controlar a la población romaní altamente enfermiza a través de la planificación familiar y la anticoncepción».

La esterilización femenina fue una política estatal en Checoslovaquia hasta 1993, cuando se abolió la Directiva de Esterilización. Sin embargo, la práctica de esterilizar a las mujeres romaníes y las mujeres con discapacidad contra su voluntad no terminó con la abolición de la legislación que lo permitía, sino que continuó durante los años 1990s y 2000s, con el último caso conocido producido en fecha tan reciente como 2007[33].

También se han reportado casos de esterilización forzada o no informada de gitanas en Hungría, Rumania y Bulgaria.

Fuentes del material

[1] Djuvara, N (1995) Între Orient şi Occident. Ţările române la începutul epocii moderne. Bucarest: Humanitas

[2] Marushiakova, E & Popov, V (2009) Gypsy Slavery in Wallachia and Moldavia. En Kamusella, T & Jaskulowski, K (eds) Nationalisms Today. Oxford: Peter Lang, 89-124

[3] Achim, V (1998) The Roma in Romanian History. Budapest: CEU Press

[4] Bercovici, K (1928). The story of the Gypsies. London: Johnathan Cape

[5] Colson, F (1839) De l'etat present et de l'avenir des principautes de Moldavie et de Valachie suivi des traites de la Turquie avec les puissances Europeennes et d'une Carte des pays Roumains. París: A. Pouguin

[7] Piasere, L (2014) Dora d’Istria y los gitanos rumanos. Revista andaluza de Antropología, 7, 23-43

[8] Coelho, F A (1892) Os Ciganos de Portugal com um estudo sobre o calão. Lisboa: Imprensa Nacional

[9] Lopes Da Costa, E M (2005) Contributos ciganos para o povoamento do Brasil (séculos xvi-xix), Arquipélago história, 2ª série, IX, 153-182

[10] Andrade e Silva, J J (1854) Collecção Chronologica da Legislação Portugueza. Lisboa: Imprensa J. J. A. Silva

[11] Coelho, A (1892) Os ciganos de Portugal com um estudo sobre o calão. Lisboa: Imprensa Nacional

[12] Pantoja, S (2004) Inquisição, degredo e mestiçagem em Angola no século XVIII. Revista lusófona de ciência das religiões, (III) 5/6, 117-136

[13] Gómez Alfaro, A (1993) La gran redada de gitanos: España, la pri¬sión general de gitanos de 1749 Madrid: Presencia Gitana

[14] Martínez Martínez, M (2014) Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo XVIII, El fracaso de un proyecto de "exterminio" (1748-1765). Almería: Universidad de Almería

[15] Gómez Urdáñez, J L, (2004) La Real Casa de Misericordia de Zaragoza, cárcel de gitanas (1752-1763). En García Fernández, M & Sobaler Seco, M A (coords.), Estudios en Homenaje al profesor Teófanes Egido. Valladolid: Junta de Castilla y León.

[16] Martínez Martínez, M (2015). Nunca Más. Homenaje a las víctimas del proyecto de “exterminio” de la minoría gitana iniciado con la redada de 1749. Almería: Círculo Rojo

[17] Gómez Urdáñez, J L (2002) El absolutismo regio en España durante la Ilustración. Brocar, 26, 151-176

[18] Courthiade, M (2017) ¿Cómo llamar al genocidio perpetrado contra los gitanos en la época nazi? O Tchatchipen, 97, 37-42

[19] Hancock, I (2005) Las cifras del Holocausto Gitano. I Tchatchipen, 85, 33-39

[20] Hancock, I (2000) Genocidio de los gitanos en el Holocausto. I Tchatchipen, 30, 13-16

[21] Zentralrat Deutscher Sinti und Roma (1992) Memorial Book. The Gypsies at Auschwitz-Birkenau / Ksiega Pamieci. Cyganie w obozie Koncentracyjnym Auschwitz-Birkenau /Gedenkbuch. Die Sinti und Roma im Konzentrationslager Auschwitz-Birkenau. Munich: De Gruyter Saur

[24] Keen, E (2014) Right to Remember - A Handbook for Education with Young People on the Roma Genocide. Estrasburgo: Consejo de Europa

[25] Gesetz zur Verhütung erbkranken Nachwuchses

[26] Milton, S. (1991). Gypsies and the Holocaust. The History Teacher, 24(4), 375-387

[27] Ministry of Culture of Sweden (2015) The Dark Unknown History White Paper on Abuses and Rights Violations Against Roma in the 20th Century. Estocolmo: gobierno Sueco

[28] Las gitanas sinti se diferencian de otras gitanas en algunas características culturales como por ejemplo en el uso de una variante dialectal romaní propia. La mayor parte residen en Alemania pero también hay comunidades sinti en Italia y en Suiza

[29] Las yenish no son étnicamente romaníes pero a lo largo de la historia han sido tratadas como si lo fueran y han padecido y padecen el antigitanismo

[30] Grupo étnico no romanó pero tradicionalmente tratado como si fueran gitanas y gitanos y que, por tanto, han padecido y padecen el antigitanismo

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